II

El conde de la Monclova, muy joven a la sazón, mandaba una compañía en

la batalla de Arras, dada en 1654. Su denuedo lo arrastró a lo más

reñido de la pelea, y fué retirado del campo casi moribundo.

Restablecióse al fin, pero con pérdida del brazo derecho, que hubo

necesidad de amputarle. El lo substituyó con otro plateado, y de aquí

vino el apodo con que, en México y en Lima lo bautizaron.

El virrey _Brazo de plata_, en cuyo escudo de armas se leía este mote:

_Ave María gratia plena_, sucedió en el gobierno del Perú al ilustre don

Melchor de Navarra y Rocafull. «Con igual prestigio que su antecesor,

aunque con menos dotes administrativas--dice Lorente--, de costumbres

puras, religioso, conciliador y moderado, el conde de la Monclova

edificaba al pueblo con su ejemplo, y los necesitados le hallaron

siempre pronto a dar de limosna sus sueldos y las rentas de su casa».

En los quince años y cuatro meses que duró el gobierno de _Brazo de

plata_, período a que ni hasta entonces ni después llegó ningún virrey,

disfrutó el país de completa paz; la administración fué ordenada, y se

edificaron en Lima magníficas casas. Verdad que el tesoro público no

anduvo muy floreciente; pero por causas extrañas a la política. Las

procesiones y fiestas religiosas de entonces recordaban, por su

magnificencia y lujo, los tiempos del conde de Lemos. Los portales, con

sus ochenta y cinco arcos, cuya fábrica se hizo con gasto de veinticinco

mil pesos, el Cabildo y la galería de palacio fueron obras de esa época.

En 1694 nació en Lima un monstruo con dos cabezas y rostros hermosos,

dos corazones, cuatro brazos y dos pechos unidos por un cartílago. De la

cintura a los pies poco tenía de fenomenal, y el enciclopédico limeño

don Pedro de Peralta escribió con el título de _Desvíos de la

naturaleza_ un curioso libro, en que, a la vez que hace una descripción

anatómica del monstruo, se empeña en probar que estaba dotado de dos

almas.

Muerto Carlos _el Hechizado_ en 1700, Felipe V, que lo sucedió,

recompensó al conde de la Monclova haciéndolo grande de España.

Enfermo, octogenario y cansado del mando, el virrey _Brazo de plata_

instaba a la corte para que se le reemplazase. Sin ver logrado este

deseo, falleció el conde de la Monclova el 22 de septiembre de 1702,

siendo sepultado en la Catedral; y su sucesor, el marqués de Casteldos

Ríus, no llegó a Lima sino en junio de 1707.

Doña Josefa, la hija del conde de la Monclova, siguió habitando en

palacio después de la muerte del virrey; mas una noche, concertada ya

con su confesor, el padre Alonso Mesía, se descolgó por una ventana y

tomó asilo en las monjas de Santa Catalina, profesando con el hábito de

Santa Rosa, cuyo monasterio se hallaba en fábrica. En mayo de 1710 se

trasladó doña Josefa Portocarrero Lazo de la Vega al nuevo convento, del

que fué la primera abadesa.

Tradiciones peruanas · 第 24 / 96 题