III

El intendente y los alcaldes del Cuzco dieron cuenta de todo al virrey,

quien después de oír leer el minucioso informe le dijo a su secretario:

--¡Pláceme el tema para un romance moruno! ¿Qué te parece de esto, mi

buen Estúñiga?

--Que vuecelencia debe echar una mónita a esos sandios golillas que no

han sabido hallar la pista de los fautores del crimen.

--Y entonces se pierde lo poético del sucedido--repuso el de Esquilache

sonriéndose.

--Verdad, señor; pero se habrá hecho justicia.

El virrey se quedó algunos segundos pensativo; y luego, levantándose de

su asiento, puso la mano sobre el hombro de su secretario:

--Amigo mío, lo hecho está bien hecho; y mejor andaría el mundo si, en

casos dados, no fuesen leguleyos trapisondistas y demás cuervos de

Temis, sino duendes, los que administrasen justicia. Y con esto, buenas

noches y que Dios y Santa María nos tengan en su santa guarda y nos

libren de duendes y remordimientos.

Tradiciones peruanas · 第 8 / 96 题