IV

Al día siguiente, cuando las campanas de la catedral atronaban

los aires tocando á gloria, y los honrados vecinos de Toledo se

entretenían en tirar ballestazos á los judas de paja, ni más ni menos

que como todavía lo hacen en algunas de nuestras poblaciones, Daniel

abrió la puerta de su tenducho, como tenía de costumbre, y con su

eterna sonrisa en los labios comenzó á saludar á los que pasaban, sin

dejar por eso de golpear en el yunque con su martillito de hierro;

pero las celosías del morisco ajimez de Sara no volvieron á abrirse,

ni nadie vió más á la hermosa hebrea recostada en su alféizar de

azulejos de colores.

* * * * *

Cuentan que algunos años después un pastor trajo al Arzobispo una

flor hasta entonces nunca vista, en la cual se veían figurados todos

los atributos del martirio del Salvador; flor extraña y misteriosa

que había crecido y enredado sus tallos por entre los ruinosos muros

de la derruída iglesia.

Cavando en aquel lugar y tratando de inquirir el origen de aquella

maravilla, añaden que se halló el esqueleto de una mujer, y

enterrados con ella otros tantos atributos divinos como la flor tenía.

El cadáver, aunque nunca se pudo averiguar de quién era, se conservó

por largos años con veneración especial en la ermita de San Pedro el

Verde, y la flor, que hoy se ha hecho bastante común, se llama _Rosa

de Pasión_.

[Ilustración]

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Obras escogidas · 第 32 / 158 题