UN CUENTO

--Don Eulalio, cuente un cuento.

--¿Para qué?... Ya tuitos los que yo sé, los he contao. La bolsa está

vacida.

--Invente. No es pa ofenderlo, pero siempre me ha parecido que la mitá

de sus rilaciones son cosas que nunca jueron, porque por muchos años

que lleve en las maletas y muchas cosas que haiga visto y óido, me

parece a mí qu'en ninguna cabeza 'e cristiano se pueda apilar tanta

historia.

--¿Te parece a vos?

--Me parece que la calavera es un corral chiquito en el que, ni

apeñuscadas, caben tantas ovejas.

--¡Potranco mamón!... No te has dao cuenta de que la cabeza de una

persona no es un corral, como vos decís, sino un potrero. Allí se

crían, engordan y paren las ideas. Unas se van muriendo y se las

sepulta: son los recuerdos, como quien dice los dijuntos. En los sesos

pasa lo mesmo qu'en la tierra: arriba caben pocos, abajo no s'enllena

nunca.

--Y los recuerdos retoñan.

--Como l'albaca...

--Arranque un gajo, viejo, pa perfumarnos esta noche qu'está más

desabrida que asao de paleta...

--Ya dije: son cuentas del mesmo rosario.

--No importa: el rosario no aburre cuando tienen habilidá los dedos

p'acortar los padrenuestros...

--Contaré entonces... Pueda ser qu'escarbando en la memoria encuentre

un grano olvidao.

--¿Quiere un trago 'e giniebra pa facilitar el trabajo?

--Alcance. Siempre s'escarba mejor la tierra ricién mojada... ¡Es

juerte esta giniebra!

--Marca Chancho.

--Como chancho se queda, dejuro, el que se zambulla hasta el fondo el

porrón...

--Pero usté es nadador...

--¡Como nutria!... En una ocasión m'echaron en un bocoy de caña y quedé

boyando tres días...

--¿Y al cuarto día?

--Hice pie; se había secao el bocoy.

--¡Usté es capaz de secar el Río de la Plata!...

--¡Eso no, m'hijito!... Si juese de caña u de giniebra, no digo; pero,

el agua me hace mal... Pucha, si por una casualidá llego a tomar un

trago de agua, me corcovea en las tripas y p'asujetarlo tengo que

hacerlo ginetear por un ginebrón marca...

--¿Chancho?...

--Cualquiera que tenga garrones juertes... Alcanzá el porrón...

--¿Tragó agua?

--No; pero al mentarla nomás se me ladea el recao.

--Bueno y ¿va largar?

--¡Esperate!... ¿Vos no sabés que a parejero viejo hay que calentarlo

en partidas pa desentumirle las tabas?... ¡Qué vas a saber!... Los

muchachos de áura parece que nacieran casaos, con suegra y todo y son

más inorantes que un dotor de la ciudá... Allá en el tiempo de antes,

cuando yo encomenzaba a echar los cormillos... ¿Che vos, Atañasio, vos

te debés di acordar?

--¡Hum!

--Vos debés ser del año... ¿De qué año sos vos?

--¡Hum!... No... mi... a... cuerdo...

--¡Dejuro! Es negro Atañasio: los negros son igual que los yatays; como

nadie los planta no pueden saber cuándo nacieron ni cuántos años tienen.

--¿Nunca contastes los años que tenés?

--Hum... Nunca no conté, no...

--¡Correntino bagual!...

--¿Por qué?... Los años que uno ha vivido y las deudas que ha hecho,

nunca se deben contar. ¿Pa qué?... Contándolos, ni los años ni las

deudas se borran...

--¿Y usté, don Eulalio nunca cuenta sus años?

--¿Pa qué?... Ni siquiera he contao nunca la plata que siempre se jué

de mi bolsillo al cajón del pulpero.

--¿Y las deudas?...

--¡Avisá!... ¿Qué paisano es capaz de contar las estrellas?...

--¿Tiene muchas?

--¡Como mucho!... Si cada una juese un novillo, no caberían en los

campos que supieron tener los Anchorenas... ¡Alcanzá el porrón!... ¡Se

apagó el candil!...

--¿Y el cuento?

--¿Qué cuento?

--El que iba a contar.

--No lo conté pero lo hice. Tomá el porrón; esta noche v'hacer frío;

lo enllenás de agua caliente y se lo ponés a tu mujer en los pieses...

¡Asina puede que te deje dormir tranquilo!...

Ranchos (Costumbres del Campo) · 第 15 / 72 题