I
Tirano Banderas, en la ventana, apuntaba su catalejo sobre la Ciudad de
Santa Fe:
--¡Están de gusto las luminarias! ¡Pero que muy lindas, amigos!
La rueda de compadres y valedores rodeaba el catalejo y la escalerilla
astrológica, con la mueca verde encaramada en el pináculo:
--No puede negársele al pueblo pan y circo. ¡Están pero que muy lindas
las luminarias!
De Santa Mónica, el viento del mar traía los opacos estampidos de una
fusilada:
--¡El pueblo, libre de propagandas funestas, es bueno! ¡Y el rigor muy
saludable!
La trinca de compadritos, abierta en círculo, tenía la atención
pendiente del Tirano.