III

Llegaban ecos de la verbena. Bailaban en ringla las cuerdas de

farolillos, a lo largo de la calle. Al final giraba la rueda de un

tiovivo. Su grito luminoso, histérico, estridente, hipnotizaba a los

gatos sobre el borde de los aleros. La calle tenía súbitos guiños,

concertados con el rumor y los ejercicios acrobáticos del viento en las

cuerdas de farolillos. A lo lejos, sobre la bruma de estrellas, calcaba

el negro perfil de su arquitectura, San Martín de los Mostenses.

Tirano Banderas: Novela de tierra caliente · 第 163 / 179 题