El Cruzado, con súbita violencia, rebota la montura, y el lazo de la
reata cae sobre el cuello del espantado gachupín, que se desbarata
abriendo los brazos. Fue un dislocarse atorbellinado de las figuras, al
revolverse del guaco, un desgarre simultáneo. Zacarías, en alborotada
corveta, atropella y se mete por la calle, llevándose a rastras el
cuerpo del gachupín: Lostregan las herraduras y trompica el pelele,
ahorcado al extremo de la reata. El jinete, tendido sobre el borrén,
con las espuelas en los ijares del caballo, sentía en la tensa reata
el tirón del cuerpo que rebota en los guijarros. Y consuela su estoica
tristeza indiana Zacarías el Cruzado.