I
¡Fue como truco de melodrama! El Coronelito, en el instante de pisar
la calle, ha visto los fusiles de una patrulla, por el Arquillo de
las Portuguesas. El Mayor del Valle viene a prenderle. El peligro le
da un alerta violento en el pecho: Pronto y advertido se aplasta en
tierra y a gatas cruza la calle: Por la puerta que entreabre un indio
medio desnudo, lleno el pecho de escapularios, ya se mete. Veguillas le
sigue arrastrado en un círculo de fatalidades absurdas: El Coronelito,
acarrerado escalera arriba, se curva como el jinete sobre la montura.
Nachito, que hocica sobre los escalones, recibe en la frente el
resplandor de las espuelas. Bajo la claraboya del sotabanco, en la
primera puerta, está pulsando el Coronelito. Abre una mucama que tiene
la escoba: En un traspiés, espantada y aspada, ve a los dos fugitivos
meterse por el corredor: Prorrumpe en gritos, pero las luces de un
puñal que ciega los ojos, la lengua le enfrenan.