III

La ventana enrejada y abierta, daba sobre un fondo de arcadas lunarias.

Las sombras de los murciélagos agitaban con su triángulo negro la

blancura nocturna de la ruina. El Coronel Licenciado, lentamente, con

esa seriedad jovial que matiza los juegos de manos, se sacaba de los

diversos bolsillos joyas, retratos y cartas, poniéndolo todo en hilera,

sobre la mesa, a canto del Tirano:

--Las cartas son especialmente interesantes. Un caso patológico.

--Una sinvergüenzada. Señor Coronel, todo eso se archiva. La Madre

Patria merece mi mayor predilección, y por ese motivo tengo un interés

especial en que no se difame al Barón de Benicarlés: Usted va a

proceder diligente para que recobre su libertad el guarango. El Señor

Ministro de España, muy conveniente que conozca la ocurrencia. Pudiera

suceder que con solo eso, cayese en la cuenta del ridículo que hace

tocando un pífano en la mojiganga del Ministro inglés. ¿Qué noticias

tiene usted referentes a la reunión del Cuerpo Diplomático?

--Que ha sido aplazada.

--Sentiría que se comprometiese demasiado el Señor Ministro de España.

--Ya rectificará, cuando el pollo le ponga al corriente.

Tirano Banderas movió la cabeza, asintiendo: Tenía un reflejo de la

lámpara sobre el marfil de la calavera y en los vidrios redondos de las

antiparras: Miró su reloj, una cebolla de plata, y le dio cuerda con

dos llaves:

--Don Celes nos iluminará en lo referente a la actitud del Señor

Ministro. ¿Sabe usted si ha podido entrevistarle?

--Merito me platicaba del caso.

--Señor Coronel, si no tiene cosa de mayor urgencia que comunicarme,

aplazaremos el despacho. Será bien conocer el particular de lo que nos

trae Don Celestino Galindo. Así tenga a bien decirle que pase, y usted

permanezca.

Tirano Banderas: Novela de tierra caliente · 第 49 / 179 题