LA OREJA DEL ZORRO

I

Tirano Banderas, con olisca de rata fisgona, abandonó la rueda de

lisonjeros compadres y atravesó el claustro: Al Inspector de Policía,

Coronel Licenciado López de Salamanca, acabado de llegar, hizo seña con

la mano para que le siguiese. Por el locutorio adonde entraron todos,

cruzó la momia siempre fisgando, y pasó a la celda donde solía tratar

con sus agentes secretos. En la puerta, saludó con una cortesía de

viejo cuáquero:

--Ilustre Don Celes, dispénseme no más un instante. Señor Inspector

pase a recibir órdenes.

Tirano Banderas: Novela de tierra caliente · 第 47 / 179 题