EL JUEGO DE LA RANITA

I

Tirano Banderas, terminado el despacho, salió por la arcada del

claustro bajo al jardín de los frailes. Le seguían compadritos y

edecanes:

--¡Se acabó la obligación! Ahora, si les parece bien, mis amigos, vamos

a divertir honestamente este rabo de tarde, en el jueguito de la rana.

Rancio y cumplimentero, invitaba para la trinca, sin perder el rostro

sus vinagres, y se pasaba por la calavera el pañuelo de hierbas, propio

de dómine o donado.

Tirano Banderas: Novela de tierra caliente · 第 27 / 179 题