VIII

Tirano Banderas, agaritado en la ventana, inmóvil y distante,

acrecentaba su prestigio de pájaro sagrado. Cuesta Mostenses flotaba

en la luminosidad del marino poniente, y un ciego cribado de viruelas

rasgaba el guitarrillo al pie de los nopales, que proyectaban sus

brazos como candelabros de Jerusalén. La voz del ciego desgarraba el

calino silencio:

--Era Diego Pedernales

de noble generación,

pero las obligaciones

de su sangre no siguió.

Tirano Banderas: Novela de tierra caliente · 第 20 / 179 题