I. _Separación del productor y de los medios de producción._

Ya hemos visto cómo el dinero se convierte en capital, el capital en

origen de supervalía, y la supervalía en origen de un nuevo capital.

Pero la acumulación capitalista supone la presencia de la supervalía,

y esta el modo de producción capitalista, el cual, a su vez, depende

de la acumulación ya operada, en mano de productores mercantiles,

de capitales bastante considerables. Todo este movimiento, por

consecuencia, parece que gira en un círculo vicioso del que no podría

salirse sin admitir una acumulación primitiva, que sirva de punto de

partida a la producción capitalista, en vez de proceder de ella. ¿Cuál

es el origen de esta acumulación primitiva?

Según la historia real y verdadera, la conquista, la servidumbre,

el robo a mano armada, el reinado de la fuerza bruta son los que han

triunfado siempre. En los manuales de Economía política, es, por el

contrario, el idilio el que siempre ha florecido; jamás ha habido otros

medios de enriquecerse sino el trabajo y el derecho. En realidad,

los métodos de la acumulación primitiva son todo lo que se quiera,

excepto materia de idilio. El escamoteo de los bienes de las iglesias

y hospitales, la enajenación fraudulenta de los dominios del Estado,

el robo de las tierras comunales, la transformación terrorista de la

propiedad feudal en propiedad moderna privada, tales son los orígenes

idílicos de la acumulación primitiva.

Si, en la relación entre capitalista y asalariado, el primero desempeña

el papel de dueño y el segundo el de servidor, es merced a un contrato

por el cual no solo se pone el asalariado al servicio, y por lo tanto

bajo la dependencia del capitalista, sino que hasta ha renunciado a

todo derecho de propiedad sobre su propio producto.

¿Por qué hace el asalariado semejante convenio? Porque no posee más

que su fuerza personal, el trabajo en estado de potencia, mientras que

todas las condiciones exteriores requeridas para dar cuerpo a esta

potencia, la materia y los instrumentos necesarios para el ejercicio

útil del trabajo, la facultad de disponer de las subsistencias

indispensables para la vida, se encuentran en el lado opuesto.

La base del sistema capitalista es la separación radical del productor

y los medios de producción. Para que este sistema se establezca, es

necesario, pues, que, en parte al menos, los medios de producción

hayan sido arrancados ya a los productores que los empleaban en

realizar su propia potencia de trabajo, y que estos medios, hayan

sido ya detentados por productores mercantiles, quienes los emplean

en especular con el trabajo ajeno. El movimiento histórico que da por

resultado el divorcio entre el trabajo y sus condiciones, los medios de

producción, tal es el significado de la acumulación primitiva.

_Explicación del movimiento histórico que ha reemplazado el régimen

feudal con el régimen capitalista._

El orden económico capitalista ha salido del seno del orden económico

feudal. La disolución del uno ha disgregado los elementos constitutivos

del otro.

Para que el trabajador, el productor inmediato, pudiese disponer de su

propia persona, necesitaba ante todo no estar sujeto a una tierra o a

otra persona; tampoco podía llegar a ser vendedor libre de trabajo,

llevando su mercancía, la fuerza de trabajo, donde quiera que esta

encontrase un mercado, sin haberse sustraído al régimen de los gremios

con sus patronatos, sus jurados, sus leyes de aprendizaje, etc. El

movimiento histórico que transforma a los productores en asalariados,

se presenta, pues, como su emancipación de la servidumbre y del régimen

de los gremios. Por otra parte, si estos emancipados se venden a sí

propios es porque se ven obligados a ello para vivir, porque han sido

despojados de todos los medios de producción y de todas las garantías

de existencia ofrecidas por el antiguo orden de cosas. La historia de

su expropiación no tiene réplica, pues se halla escrita en la historia

de la humanidad con letras indelebles de sangre y fuego.

Tocante a los capitalistas empresarios, estos nuevos potentados no solo

tenían que destituir a los maestros de oficios, sino también a los

detentadores feudales de las fuentes de la riqueza. Su advenimiento se

presenta, desde este punto de vista, como el resultado de una lucha

victoriosa contra el poder señorial con sus irritantes privilegios, y

contra el régimen de los gremios por las trabas que oponía al libre

desarrollo de la producción y a la libre explotación del hombre por el

hombre. El progreso ha consistido en variar la forma de la explotación:

la explotación feudal se ha convertido en explotación capitalista.

II. _Después de haber sido sometido a la explotación por la fuerza

bruta, el trabajador acaba por someterse a ella voluntariamente._

No basta que, por una parte, se presenten las condiciones materiales

del trabajo en forma de capital, y, por otra, hombres que nada tienen

que vender si no es su fuerza de trabajo. No basta tampoco que se les

obligue por la fuerza a venderse voluntariamente.

La burguesía naciente --y este es un momento esencial de la acumulación

primitiva-- no podía prescindir de la intervención constante del Estado

para prolongar la jornada de trabajo (capítulo X), para «reglamentar»

el salario, es decir, para conservar al trabajador en el grado de

dependencia requerido, abrumándole bajo el yugo del salariado mediante

leyes de un terrorismo grotesco, leyes que iban dirigidas en el

occidente de Europa, a fines del siglo XV y durante el XVI, contra el

proletariado sin casa ni hogar, contra los padres de la clase obrera

de hoy, castigados por haber sido reducidos al estado de vagabundos

y de pobres, la mayor parte de las veces de resultas de expropiación

violenta.

No olvidemos que la burguesía, desde el principio de la Revolución

francesa, se atrevió a despojar a la clase obrera del derecho de

asociación que esta acababa apenas de conquistar. Por una ley de 14 de

junio de 1791, se consignó que todo acuerdo tomado por los trabajadores

para la defensa de sus intereses comunes fuese declarado «atentatorio a

la libertad y a la Declaración de los derechos del hombre», y castigado

con multa y privación de los derechos de ciudadano.

Con el progreso de la producción capitalista, se forma una clase

cada vez más numerosa de trabajadores que, gracias a la educación,

a las costumbres transmitidas, se conforman con las exigencias del

actual régimen económico de un modo tan instintivo como se conforma

con las variaciones atmosféricas. En cuanto este modo de producción

adquiere cierto desarrollo, su mecanismo destruye toda resistencia;

la presencia constante de un sobrante relativo de población mantiene

la ley de la oferta y de la demanda de trabajo, y por consecuencia el

salario, dentro de los límites adecuados a las necesidades del capital;

la presión sorda de las relaciones económicas remata el despotismo

del capital sobre el trabajador. A veces se recurre todavía a la

violencia, al empleo de la fuerza bruta, pero solo como excepción. En

el curso ordinario de las cosas, el trabajador puede quedar abandonado

a la acción de las «leyes naturales» de la sociedad, es decir, a la

dependencia del capital, engendrada, defendida y perpetuada por el

propio mecanismo de la producción.

El capital: Resumido y acompañado de un estudio sobre el Socialismo científico · 第 119 / 134 题