Sueños de mi niñez: sueños floridos,
que el dolorido corazón añora;
sueños de juventud, sueños de aurora,
de clara luz y de ilusión vestidos.
Sueños de gloria, ya desvanecidos,
¿por qué volvéis a mí tan a deshora?
¿Por qué turbáis mi calma bienhechora
con el loco vibrar de los sentidos?
Ya declina mi vida su carrera
de dolor, de ilusiones y de engaños;
pero, aun soñando, el corazón espera
que a través de sus mismos desengaños
las flores de una nueva primavera
broten entre la nieve de mis años.
1919.