EN LA RENDICION DE MANILA

Mi dulce musa, que el dolor inspira,

hoy entona canción de amargo acento

y pulsando las cuerdas de la lira

triste responde al nacional lamento,

lamento por los aires repetido

que es a la vez plegaria y es gemido.

De España en el pendón, siempre glorioso,

miro negros crespones,

fúnebres galas de terrible luto;

por eso entono triste mis canciones,

por eso rindo amante mi tributo.

Patria del alma, madre bien amada,

hoy con el alma triste acongojada

contemplo tu infortunio y tus pesares;

tu dolor es mi propia desventura

y te envío un saludo de ternura

desde el confín de los remotos mares.

Patria siempre querida:

hoy que lloras vencida,

tu imagen pura y santa

más y más en mi pecho se agiganta.

Y ¿por qué has de llorar? Llora si quieres;

pero no como lloran las mujeres,

lágrimas de dolor, llanto sublime

que al correr de los ojos nos redime;

llora como el león enfurecido

que mezcla a los sollozos el rugido;

llora al romperse el nacional poema,

mientras entonas funerario canto,

poniendo en los raudales de tu llanto

lágrimas de plegaria y de anatema.

..................................

Esa enemiga raza americana

te debe su existencia;

de tu inmenso valor y de tu ciencia

por ella hiciste espléndido derroche,

y apareció en la luz de la mañana

de entre las sombras de la obscura noche.

A cumplir tu misión ansiosa vuelas

con atrevida planta.

Tú lanzaste tus raudas carabelas

bajo la mano santa

de tus sagrados dioses tutelares,

y con ardor fecundo

hiciste que surgiera un nuevo mundo

de la revuelta espuma de los mares.

De la fecunda llama que alimentas

llevaste allí tus leyes

e hiciste cultas greyes

de las salvajes tribus turbulentas.

También clavaste allí la cruz sublime,

cruz de la redención, la cruz gloriosa

en que el amor divino reverbera;

la cruz que fortalece y que redime

y que siempre amorosa

del mundo los cadáveres espera.

Hoy esa tierra ingrata

los sacrosantos vínculos desata,

y con los ojos en el lucro fijos

logra que torpes hijos

hagan pedazos tu amoroso seno.

¡Oh, si Colón resucitar pudiera,

de su obra quizá se arrepintiera,

y con dolor profundo

aquel soñado y misterioso mundo

en los abismos de la mar hundiera.

...................................

Al dolor inclemente

no te abatas ¡oh Patria! alza la frente.

Tú no puedes morir, tú eres eterna

como el eterno Dios que nos gobierna.

Tú que distes al libro de la Historia

--página eterna de tu eterna gloria--

ejemplos de valor y de constancia,

los héroes de Sagunto y de Numancia;

tú que hiciste temblar al mundo entero;

que enarbolaste tu pendón guerrero

en todos los confines de la tierra

y con valor profundo

agrandaste los límites del mundo;

tú que el lábaro santo

de tu fé peregrina

clavaste en la Alhambra granadina

y en las sangrientas aguas de Lepanto;

tú que alumbraste a la humana historia

con los reflejos de tu inmensa gloria,

no puedes perecer, nación guerrera.

Si hoy te humilla derrota pasajera

mañana te alzarás, más grande y fuerte,

sobre el fantasma de tu infausta suerte.

Cuando quede la tierra aniquilada;

cuando el mundo soberbio, cruel y vano

se sepulte en la nada

y en el profundo arcano;

cuando no reste un hombre,

aún vivirá la fama de tu nombre.

...................................

Patria, en la paz reposa

y prepara afanosa

el hierro poderoso de tu lanza

y jura firme en la sangrienta fosa

de tus hijos, tomar cruda venganza.

Valor, España; generosa y fuerte,

prefiere noble muerte

a contemplar tu pabellón manchado;

muéstrate en tu desgracia más gigante

que en tus sangrientas guerras te has mostrado.

Si tu triste derrota es vergonzosa

de tu propia vergüenza, victoriosa

álzate, erguida en pie. ¡Patria, adelante!

Parnaso Filipino Antología de Poetas del Archipelago Magellanico · 第 360 / 368 题