Antes que el hilo de mi triste vida
corte la Parca inexorable, quiero
decirte, bella Inés, que por ti muero
de lanza de desdén el alma herida.
De mi oculta pasión la no extinguida
llama consume con ardor tan fiero
esta materia vil, que ansío y espero
verla pronto en ceniza convertida.
Y cual vuela hacia ti mi pensamiento,
irá hacia ti mi espíritu volando,
libre ya de dolor, con ansia loca,
a morir otra vez y mil, libando
el néctar delicioso de tu aliento
en la fresca amapola de tu boca.