EL OLVIDO

Por encontrar la fuente del olvido,

errante, por el mundo fuí corriendo,

cuando un hombre de rostro venerable,

de hirsuta barba y de mirar severo,

cruzóse en mi camino, y apoyando

su flaca mano en mi cansado pecho,

--"¿dónde vas?, caminante",--preguntóme--.

--"Remedio busco a mi dolor acerbo;

beber ansío el agua cristalina,

que las penas disipa y los recuerdos."

Lanzó el anciano horrible carcajada

y con temblona voz, como un lamento,

--"También yo un día--dijo--crucé el mundo

llagado por terribles sufrimientos....

Pero hallé al fin la fuente deseada.

Sigue esa senda--continuó el buen viejo--

y al llegar de aquel monte, a lo más alto,

verás cumplido, ¡oh, joven! tu deseo."

Allá me encaminé, trepé a la cumbre,

coronada de aliagas y romeros,

y al tender la mirada en lontananza,

medio oculta entre sauces gigantescos,

erguida, vi una cruz, la cruz bendita

que el hondo sueño vela de los muertos.

1920.

Parnaso Filipino Antología de Poetas del Archipelago Magellanico · 第 356 / 368 题