¡Adios, auras de gloria y de poesía
dulces errores y tiranos dueños!
¡Adios, por siempre, altísimos empeños
luchas sin galardón, noches sin día!
Roto el encanto, la conciencia fría
ve alzarse, hoy burladora, ayer risueños,
tiempos que fueron ya--sueño de sueños--
del porvenir la negación sombría.
Ver la felicidad y no alcanzarla,
correr tras de la gloria y no obtenerla,
tener un alma libre, esclavizarla...
¡Vida que no es ni nuestra al poseerla,
no vale el torpe afán de conservarla,
ni el miedo miserable de perderla!