ASPIRACIÓN

En esas horas de inefable calma,

cuando las nubes, al morir, colora

el rojo sol, y estremecida el alma

inquiere, meditando, soñadora,

ese tenaz misterio de la vida

que engendra de la duda roedora

la imagen maldecida...

¡cuántas veces, del mar en la presencia,

y escuchando su música salvaje,

creía, entre el rumor del oleaje,

los gritos percibir de la conciencia!

Cuando vencido el pensamiento gime

y la razón ya vacilante calla;

con ímpetu sublime,

que no sé si condena o si redime,

la idea en luces de color estalla.

Con suave arrullo o con feroz empuje,

como la lira acaso del poeta,

el mar, o canta o ruje,

y en su canción o en su rugido inquieta

finge la mente del absorto vate

recuerdos de un ayer que va pasando,

de su lira en las cuerdas evocando

los "gritos del combate".

Casi olvidado de la humana escoria,

de amor henchido el corazón ardiente

y mintiendo los nimbos de la gloria

en la marchita frente,

del bardo las hermosas ilusiones

inventan, en el mundo, el paraíso...

¡Fantásticas ficciones!

Piadoso Dios, para humillarle, quiso

que el mar, con estridente carcajada,

hiciera resurgir en su memoria

todo el recuerdo de la duda odiada,

trasunto de su historia.

Y después, con desprecio,

en la augusta agonía de la tarde,

se ríe el hombre de su orgullo necio

que quiso hacer de indiferencia alarde,

pues mientras vive, lucha, y es al cabo,

César potente o miserable esclavo,

lidiador en la vida, aun el cobarde.

Siempre el mortal, en su inquietud batalla;

y mártir o verdugo,

vencido o vencedor, en la lid halla

lauro esplendente o vergonzoso yugo.

Mas no calma el infinito anhelo

de la idea rebelde o redentora;

si se apagan los astros en el cielo,

la luz presiente de la nueva aurora.

Por eso, el alma mía,

para llenar ese vacío horrible,

a otras regiones ascender ansía...

mas ¡ay! ¿será posible?

Parnaso Filipino Antología de Poetas del Archipelago Magellanico · 第 342 / 368 题