Has nacido en la huerta de Valencia
hueles a naranjal y a limonero,
y en tus ojos, de encanto zalamero,
brilla como una estrella tu inocencia.
Llena la Huerta tu gentil presencia
y encantas con tu gracia al mundo entero,
haciendo resbalar por el pandero
tus dedos, que de nardos son la esencia.
La Huerta con sus flores te engalana,
y hay algo en tu belleza valenciana
que encanta, y estremece, y enamora.
Pareces de un sultán la favorita,
y toda tu persona clama y grita
que corre por tus venas sangre mora.