Tras los cristales del jardin sombrío
pasar he visto tu perfil romano,
hundida en el landó, con tu mundano
gesto de burla, de desdén y hastío.
Reina en tu mundo, despreciaste el mío,
y cuanto te ofrecí resultó en vano.
¡Poseedora del cetro cortesano,
un hogar de virtud te causa frío!
Pasa, pasa, mundana incorregible,
que corres ciega tras el imposible
placer que anhela tu alma pecadora...
Yo he de verte, más tarde, envejecida,
sollozar el recuerdo de tu vida
sumida en tu vejez desoladora.