AMBICIÓN CESARISTA

Cruza del Rubicón al otro lado

turba adiestrada de agoreras aves,

y Céras, ambicioso, dice al verlas:

--"¡Roma es la gloria!"--Y tras la gloria parte.

¡Qué importa que a su paso rasgue el pecho

de la que fué su generosa madre!

Decís que es un mal hijo... ¿a qué ser bueno,

cuando es tan fácil el hacerse grande?

Murió la libertad. Al solio augusto

el tirano ascendió... ¡Vedle, arrogante,

convertir de la patria el cuerpo hermoso

en insepulto y colosal cadáver!

Roma era noble, y como noble, altiva...

Roma fué esclava, y como esclava, infame...

¡Y el mundo entero doblegó la frente

ante el mal hijo que humilló a su madre!

Por eso cuando leo las Historias,

reyes, emperadores y magnates,

se me figuran turba de bandidos

cruel y sanguinaria y miserable!

Hijos felices de la odiosa espada,

la tierra, a su capricho, se reparten...

¡Dióles vida la tierra! ¡Ellos, feroces,

se alimentan del cuerpo de la madre!

NOCHEBUENA DE 1887

(FRAGMENTO)

Cede ¡oh Dios! cede en tu ira

y mis desventuras mira

con inmensa compasión.

Derrama en mí tu luz pura,

y libra de su amargura

a mi triste corazón.

Si el dolor con su agonía

torna pura el alma mía

¡viva el dolor siempre en mí!

¡Y si es la herida honda y fiera,

más y más y más me hiera,

que quiero la muerte así!

¡Mas tanto sufrir no puedo!

Algo en mí, que me da miedo,

me es imposible arrancar...

¡Náufrago soy que, sin brío,

en medio de un mar bravío,

no logró al puerto arribar!

Está el horizonte obscuro...

El corazón inseguro

siento, templando, latir;

y el mónstruo me empuja y roza

y aunque cruel me destroza

¡me es imposible morir!

¡Terrible mar de la vida!

Fiera sirte aborrecida,

cuanto apacible falaz,

¿qué ley aquí nos encierra,

que nos tiene siempre en guerra

sin darnos nunca la paz?

¡Viene la ola! Sereno

busco una tumba en su seno

donde tranquilo dormir...

En vano, que otra ola avanza

fingiéndome una esperanza

y obligándome a vivir.

Y, sin este fin que ansío,

¿será mi destino impío

luchar y siempre luchar?

¿Existiré eternamente

combatiendo frente a frente

con las olas de este mar?

¿Habrá más horrible infierno?

¡Deseando un sueño eterno

eternamente existir!

¡Apiádate, Dios bendito,

de este dolor infinito

que tanto me hace sufrir!

Y de mi llanto deshecho

ten piedad: muerte y un lecho

prepárame con amor.

¡Tras de este vivir amargo,

dame un sueño largo, largo...

muy largo y reparador...!

Parnaso Filipino Antología de Poetas del Archipelago Magellanico · 第 332 / 368 题