ORACION

Filósofo,

Poeta,

que mirais las cosas

tristes de este mundo,

uno, muy profundo,

con ojos de asceta,

y otro, como rosas;

los dos en mi vida

pusísteis un mal:

uno abrió una herida,

otro abrió un rosal.

Tus rosas, poeta,

perfuman la vida,

la hacen bella y fuerte,

¡toda juventud!

y tú, cruel asceta,

nos muestras la vida

velando a la muerte

junto a un ataud.

Tú, poeta, sueñas

vagas sensaciones,

que pasan risueñas

como tus canciones

con las que te adueñas

de los corazones.

Me dijiste, asceta,

que es triste la vida,

que amor es llorar,

sé que no mentiste

cuando lo dijiste;

mas dime, poeta,

¿hay algo en la vida

más dulce que amar?

Yo te odio, asceta,

porque sé que sientes

con sinceridad.

Te amo, poeta,

porque sé que mientes

la realidad.

Filósofo,

Poeta,

que mirais las cosas

tristes de este mundo,

uno, muy profundo,

con ojos de asceta

y otro, como rosas;

los dos en mi vida

pusísteis un mal:

uno abrió una herida,

otro abrió un rosal.

Tu verdad, asceta,

hizo de mi vida

un inmenso crial;

tu llanto, poeta,

hizo de mi herida

brotar un rosal.

1919.

Parnaso Filipino Antología de Poetas del Archipelago Magellanico · 第 290 / 368 题