II

Llueve torrencialmente, y el chubasco

es tan pródigo en agua que sepulta

los caminos en lodo. El sol se oculta

tras cortinas de nubes. De un peñasco,

dando tumbos, despéñase un torrente:

entre un choque ruidoso de guijarros

y un murmullo de roce de chinarros

se desliza del río en la corriente.

Vuelve a lucir el sol. La lluvia es fina

como agujas de plata, en cuyos ojos

ténues hilos de oro el sol enhebra;

pero quiere bordar, en sus antojos,

un capricho en el agua cristalina

y las agujas y los hilos quiebra.

1919.

Parnaso Filipino Antología de Poetas del Archipelago Magellanico · 第 288 / 368 题