Del templo del Amor tomó la ruta
el poeta. Cantó versos adónicos.
Como remate a capiteles jónicos
puso música y versos por voluta.
Todos tus versos tienen la impoluta
blancura inmaculada del armiño,
porque, inocente, cantas como un niño
en tus estrofas la verdad absoluta.
En plena aspiración de ser sincero
escribiste sincero el cancionero,
y es tu sinceridad tu baluarte.
A la lectura fiel de tus canciones
han sentido las almas emociones
porque es tu alma el alma de tu Arte.