IV

Y tú, hijo y sucesor de Benavides,

llegado en pleno siglo iconoclasta,

que participas como el viejo Alcides

de la verdad de tu divina casta:

Sigue esparciendo con la ungida diestra

las luminosas gracias de tus cruces,

y en el único ideal que el pueblo abraza

por obra y gracia de la ciencia vuestra,

se hará, al amor de redentoras luces,

la transfiguración de nuestra raza.

Entonces, de la cúspide mas alta

de los grandes ensueños que acaricia

la juventud, que tu labor exalta,

habrá de bendecirte... Y si hace falta

la misma humanidad te hará justicia.

Diciembre, 1911.

Parnaso Filipino Antología de Poetas del Archipelago Magellanico · 第 277 / 368 题