ALMA MATER

(CON OCASIÓN DEL TRICENTENARIO DE LA PONTIFICIA UNIVERSIDAD DE MANILA)

"Si después de tres siglos y medio el

escultor no ha podido sacar más que una

caricatura, ¡bien torpe debe de ser!...

O bien, mala la masa de que se sirve..."

RIZAL.

I

Generación que naces poseída

de nuevos entusiasmos y virtudes,

y en el contacto de la nueva vida

tus energías vírgenes sacudes;

Viril generación, tú, que te empinas

sobre el nivel de las doradas cuestas,

y abriendo en cruz los redentores brazos,

en un raudal de luces iluminas

el éxito de tus pasadas gestas

y el porvenir de los presentes lazos;

depón el ceño, olvida los prejuicios

de los antiguos días en que vives,

¡oh, tú, generación que te apercibes,

una salmodia fraternal levanta,

para más generosos sacrificios!

y en medio de esta fatigosa fiebre

un tierno epitalamio, que celebre

la institución real y pontificia

de esta Universidad tres veces santa,

tres veces secular.

Alzarlo en coro

vosotros primogénitos benditos

de la progénie patria, ilustres sabios,

honor y prez del nacional decoro,

que recibísteis con los mismos ritos

la sal de la sapiencia en vuestros labios,

y en comunión los unos con los otros

brote del seno del filial linaje

el cántico, que en labios de vosotros

sea como un legítimo homenaje

a la madre común.

Matrona egregia,

gloria viviente del amor hispano,

que ciñe al par una corona regia

y una señal del símbolo cristiano;

Madre de razas parias, que dió el pecho

a un pobre niño, abandonado y magro,

y le infundió en un soplo de milagro

la vida de los pueblos: el Derecho.

¡Almas tenaces, respetad siquiera

el noble gozo de esta madre anciana

cuya misión de paz la venidera

posteridad vendrá a juzgar mañana!

En la tardía anunciación del verbo,

que gestó en sus entrañas redentoras,

sintió la madre aquel afán acerbo,

que, sin que ya su corazón taladre,

fué sólo las angustias precursoras

de la mujer que pronto iba a ser madre!

y madre fué; y el hijo que nacía,

como bautismo recibió en la frente

el ósculo de luz del nuevo día,

que ya apuntaba en el extremo Oriente.

Pero la humanidad no sólo tiene

la vida material; tiene en el pecho

arraigada la cepa más perenne

de otra vida; la vida del Derecho.

De ahí esa benemérita milicia

de paladines que en tranquila guerra

luchan para afirmar sobre la tierra

el reinado final de la Justicia!

Discípulos de Hipócrates, juristas,

ministros del altar, notables hombres

legaron de la patria las conquistas

de su saber y sus preclaros nombres.

Parnaso Filipino Antología de Poetas del Archipelago Magellanico · 第 274 / 368 题