Como Cristo en la bíblica leyenda
yo te digo: "mujer, ¡yo te perdono!"
ya que te apartas de la negra senda
donde se alberga el mal y arde el encono.
Más, si alguno me cuenta tu pasado,
con su lengua traidora cual la hiedra,
le diré: "Si estás limpio de pecado
sé tu el que arrojes la primera piedra".
No llores, pues, mitiga tu quebranto,
y enjuga de una vez tu amargo llanto,
porque empaña el fulgor de tu mirada.
No creas que, aún que muchos te maldicen,
también hay labios que tu amor bendicen
porque saben que estás regenerada....
1919.