Es so la arena de oro de la Ermita
donde mi musa su canción ensaya,
perla de luz y rosa que palpita
bajo el beso del Sol sobre la playa.
Quizás de mi alma en sus nostalgias haya
--lucero, golondrina o sampaguita,--
el verso alado que a besarte vaya,
o la canción que en mi ilusión dormita.
Que inspiraste el cantar de mis cantares
y mis estrofas se alzan como altares
en donde, hermosa y única y aurina,
sobre un temblor de ardientes resplandores
y de incensarios mágicos y flores
¡tu eres la hostia de mi amor, divina!
1919.
[Nota 38: Lindo y señoril arrabal de Manila, a orillas del mar.]