Mientras en la infancia mía
pude a tu sol sonreír,
dentro de mi pecho hervir
volcán de fuego sentía;
vate fuí, porque quería
con mis versos, con mi aliento,
decir al rápido viento:
"¡Vuela; su fama pregona!
¡Cántala de zona en zona;
de la tierra al firmamento!"
V
¡La dejé...! Mis patrios lares,
¡Arbol deshojado y seco!
ya no repiten el eco
de mis pasados cantares.
Yo crucé los vastos mares
ansiando cambiar de suerte,
y mi locura no advierte
que, en vez del bien que buscaba,
el mar conmigo surcaba
el espectro de la muerte.