Soy planta, apenas crecida,
arrancada del Oriente,
donde es perfume el ambiente,
donde es un sueño la vida:
¡Patria que jamás se olvida!
Enseñáronme a cantar
las aves, con su trinar,
con su rumor, las cascadas;
y en sus playas dilatadas,
los murmullos de la mar.