XVII

¡Feliz el alma que la Cruz adora,

siguiendo, amante, de Jesús la huella!

¡Feliz el que la mira cuando llora!

¡Aparece, entre lágrimas, tan bella!

¡Feliz quién llega a su postrera hora

de pies y manos enclavado en ella,

y espira donde Dios espirar quiso,

y pasa de la Cruz al Paraíso...!

Parnaso Filipino Antología de Poetas del Archipelago Magellanico · 第 212 / 368 题