IX

Aunque siembren de espinas su camino

y a palmos se disputen el terreno,

cumplirán como bravos su destino,

predicando la ley del Nazareno.

¿Quién se opondrá al espíritu divino

de que su corazón se siente lleno?

Y a la Cruz santa que en sus diestras brilla

¿quién habrá que no doble la rodilla?

X

¡La Cruz! Esa es la luz que los encanta

por los tristes desiertos de la tierra.

¡La Cruz! Esa es el alma sacrosanta;

que les hace invencibles en la guerra.

Cuando, erguida en sus manos, se levanta,

los más alzados ídolos aterra.

Idolos fuertes que a los ciegos doman

tiemblan ante la cruz y se desploman.

Parnaso Filipino Antología de Poetas del Archipelago Magellanico · 第 205 / 368 题