Segado por el viento de un huracán furioso
desciende al frío suelo el cáliz de una flor:
tal de los desengaños al sopolo venenoso
fugaz se desvanece un sueño encantador.
El río solitario, cruzando las malezas,
en su áspero camino tropieza sin cesar,
y en vez de alegres odas murmura sus tristezas:
tal navegan los hombres de la vida en el mar.
Un día contemplaba en viejo campanario
la ligera veleta de su eterno girar,
y pensé que es veleta el hombre en su calvario
que gira sin descanso en constante penar.
Y, si acaso, hay momentos de calma lisonjera
que de gozo inocente nos hacen sonreir,
son momentos fugaces que con la primavera
dejan triste recuerdo en el pecho, al partir.
Cuando en noches serenas despierta el alma mía
tras un sueño de rosa,--dulce sueño de amor--,
que en suave desvarío recreó mi fantasía
por mundos ignorados y jardines en flor;
Cuando en alas del rápido y misterioso viento,
de la argentada luna a la trémula luz,
a las altas regiones vuela mi pensamiento
olvidando un instante de las penas la cruz;
Yo siento que en mis labios se enjoya la sonrisa
y la calma perdida vuelve el alma a sentir,
y yo bendigo todo: rocío, flores, brisa;
y entonces me parece que es hermoso el vivir.
¡Oh, cuán grata es la vida cuando sólo ilusiones
llenan de nuestra mente el invisible azul!
¡cuán bello es todo el mundo si nuestros corazones
de amor se sienten presos en el rosado tul!
Mas ¡ay! cuando se cae la venda de los ojos,
el bello panorama tórnase en funeral...
¡los que gratos nos fueron, hoy nos causan enojos!
¡lo que fué nuestra dicha, es ahora nuestro mal!
Entonces es en vano que alcemos las miradas
hacia el límpido cielo do dicen que está Dios;
¡no tendrán ningún eco nuestras tristes baladas
y de los sueños idos se perderán en pos...!
¿Porqué ha de ser la vida cadena de amarguras?
¿porqué todos nosotros hemos de padecer?
Dime, ¡oh rey de los astros que radiante fulguras!
¿porqué gime lloroso el infante al nacer?