Artífice inmortal de la Poesía,
incomparable y mágico rimero
que tienes en las venas fuego ibero
y en el pecho panales de ambrosía.
Alma de luz, de sol y de armonía,
que en medio de este siglo de odio fiero,
descuellas indicando un derrotero
a la soberbia humanidad del día;
bardo de paz y de combate rudo,
que la bandera azul tan alto agitas,
¡divino soñador, yo te saludo!
Mi musa a ti, con temblorosa mano,
te ofrenda un haz de frescas sampaguitas
¡oh embajador del intelecto hispano!
1915.