Tú y yo somos dos almas de misterio.
Eres tú la poesía de la vida,
materia que germina en el imperio
lumínico del astro apolonida.
Yo soy el vate de inmortal salterio;
alma sublime a la emoción nacida,
que vuela de hemisferio en hemisferio
siempre a los rayos de tu luz asida.
No confundas tu sueño con mi sueño,
que somos dos materias bien distintas
apesar de esta magna afinidad...
Eres la Inspiración, mas soy el dueño
del ritmo y de las gamas inextintas,
¡y mía es la sublime eternidad!