Cuando yo muera llevad mis restos
allá a la cumbre de una montaña
que sea digna de mis arrestos
de indio poeta, nieto de España.
Egregia lira mi tumba exorne,
para que preste vida a mis huesos,
y allí una virgen y Pan bicorne
derramen ritmos, flores y besos.
Grabad entonces sobre mi fosa
con letras de oro esta inscripción:
"Yace aquí un bardo que a toda cosa
grande o hermosa dio el corazón".