II

Nace el niño.

Y su primer saludo

es un llanto inconsciente;

ni siente lo que llora

ni llora lo que siente.

Pero en los huecos que egoísta deja

el reir y llorar de su niñez,

deposita la mano del destino

la pólvora dormida,

y la oculta alegría

que explote en la tragedia

y en la comedia ria.

El drama ya ha empezado y sin sentirlo

un acto ha terminado.

Parnaso Filipino Antología de Poetas del Archipelago Magellanico · 第 118 / 368 题