ORACIÓN DE LA ALTA NOCHE

¡Noche...! Sulamita,

tan hermosa y tan negra cual mis propios pesares,

como aquella que muere de langor, y palpita

entre los nardos del _Cantar de los cantares_;

emperatriz augusta del silencio y la sombra,

noche meditabunda,

¡salve, mil veces salve! Por mi voz que te nombra,

por mi vida errabunda,

por mi senda cubierta de propósitos muertos

y de muertas venturas;

por la luz que no encuentran mis jardines desiertos,

por todas mis tristuras;

unge mi pecho en un claror de luna,

en un beso de brisas; dame el bien

de todos tus misterios, noche bruna,

y no me prives de tu luna. Amén.

1908.

Parnaso Filipino Antología de Poetas del Archipelago Magellanico · 第 96 / 368 题