Por cantar tu excelsa gloria los poetas ya agotaron
los acentos de sus liras, los vocablos del lenguaje...
¿Qué poetas, inspirados por tu historia, no cantaron
la nobleza de tus hechos, la virtud de tu linaje?
¿Qué oceanos los colores de tu enseña no copiaron?
¿Qué naciones no sintieron el vigor de tu coraje?
¿Qué países tus soldados con su sangre no sellaron
y qué historia habrá en el mundo que a tus fastos aventaje?
¿Qué cultura habrá más alta que la tuya tan cristiana?
¿Cuál más dulce que tu idioma, que parece una fontana
que hace siglos se desliza sobre un lecho de diamantes?
--Y en el alma filipina, ¿qué recuerdo habrá más dulce?
¿Qué potencia irresistible que al progreso nos impulse,
Que la fe de Jesucristo, más la lengua de Cervantes...?
Julio, 1922.