Y allí la siempre amada y bendecida
Que un tiempo se eclipsó de nuestros cielos;
La que entrevió Rizal en sus desvelos
Y en el supremo instante de su vida.
La enseña que en Malolos vióse erguida
Colmando de mi patria los anhelos;
La que a mi pueblo préstale consuelos
En tanto espera verla enaltecida...
¡Bendita seas, tricolor enseña!
Mirarte libre un día mi alma sueña,
Derramando la luz de tus colores;
Y cuando llegue aquel dichoso instante.
Yo te diré con alma delirante
¡Que tú eres el amor de mis amores!
Enero, 1922.
¿QUE MAS DECIR...?