LAS CAÑAS

Cada caña es una flauta que solloza inconsolable

Si Céfiro agita blando sus penachos de esmeralda,

Y en el tedio de las siestas, si cruzamos los senderos,

Nos convidan a la sombra de sus plañideras ramas.

Son sus voces cual las dulces de princesas medievales

En el fondo de castillos imponentes encerradas,

Que inspiraron a los bardos melenudos de Provenza

Los más dulces madrigales arrancadas de sus arpas.

En la calma apetecible de los pueblos escondidos,

Como duendes protectores en las sendas se levantan,

Declamando sus estrofas de lirismo incomprensible,

A la vez que por sus hojas ruedan tímidas las lágrimas.

Viajero, que con anhelos de poder llorar a solas

Te encaminas de las selvas a las partes resguardadas,

Llora, llora con el ritmo de las cañas majestuosas

Bajo pálios florecidos de vegetación malaya.

Cuántas veces he cruzado los caminos empolvados

Con el sol que descendió como un manto a mis espaldas,

Y he buscado la frescura de sus ramas temblorosas,

Cual oásis en desierto la sedienta caravana.

Y me han dicho sus tristezas, sus pesares, sus dolores;

Me han abierto los arcanos musicales de sus almas;

Me han narrado complacientes los sucesos culminantes

Y apopeyas de los días venturosos de la patria.

--"¿Dónde están aquellos fuertes y valientes Solimanes

Que cruzaron otros tiempos estas selvas solitarias

A la guerra? Todo duerme bajo el polvo de la muerte

Y la voz del tiempo rudo va segando nuestra raza".

--"En los pechos y en los brazos falta ya el viril denuedo

Y en la frente el entusiasmo y en las bocas la palabra:

Y la patria llora, llora, de sufrir el cautiverio,

Y no hay hombres, no hay soldados, no hay valientes no hay espadas..."

--"Cuan mejores, ¡ay! los días en que férricos guerreros

Nuestros troncos con el bolo para fin marcial cortaban.

Fuimos lanzas, fuimos saetas, que llevábamos la muerte

A las filas del contrario, con apóstrofes de rabia."

"Hoy dormidas, sólo tienen nuestros troncos musicales

Armonías, que el ambiente saturando van de gracia,

Y amedrentan a los niños, a los tímidos y púberes,

Que imagínanse que oyen los gemidos de las almas."

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Retiréme de la sombra de las cañas sollozantes

Y me vine pensativo, ya muy tarde, hacia mi casa;

¡Y en el bosque proseguía dolorida sus lamentos

Una orquesta fabulosa de un millar de verdes flautas!

A ESPAÑA

(FRAGMENTO)

Allá, detrás del mar, descansa España

con aire augusto de titán, rendida;

que al peso tanto de su mucha hazaña,

sobre sus lauros se cayó dormida...

Allá la patria de Guzmán el Bueno,

de un Cid que reta y en palestras mata;

y su tizona, remedando el trueno,

a los muslines en pavor desata...

Allá la noble España, madre nuestra,

aquí su noble hija del Oriente,

que a los extraños y a los propios muestra

que de ella supo levantar la frente...

Allá lo grande y lo sublime impera;

en Hispania halló el arte sus altares;

aquí esta Perla, que felice fuera

un pedazo de España en estos mares...

Mas hoy, cortados los benditos lazos,

tú estás muy lejos de nosotros, madre,

y aquí tendemos hacia ti los brazos

porque no hay suerte que sin ti nos cuadre...

Tú diste al mundo tus caducas leyes,

con cien coronas se ciñó tu frente;

hollaste cetros, destronaste reyes,

y ebria de gloria se durmió tu gente...

Si tanta gloria sin igual tuviste

y lauros cien tu señorial cabeza,

deja que diga que si al fin caíste,

fué tu caída tu mayor grandeza.

¿Mas, hemos de insultarte cuando vemos

plegar tus alas que taparon soles?

¡Oh, nunca, nunca, que mejor seremos

hermanos filipinos y españoles...!

Parnaso Filipino Antología de Poetas del Archipelago Magellanico · 第 70 / 368 题