REQUIESCAT...

Que descansen en paz los que cayeron

porque el volcán les hizo lo que fueron:

barro, barro no más,

¡Que descansen en paz!

Un requiescat a todos los temblores,

y a todos los dolores,

de los niños, ancianos y mujeres,

que mató ese maldito, ese loco criminal

que en el mapa se llama el volcán de Taal.

Dios puso el fuego en los volcanes como galas,

para que su humo trémulo, a modo de un favor,

le incensase;

como puso dos alas en el ave y cien alas

en la flor

para que le perfumase.

Y de esto que proclamo

¡oh, pueblo! no te asombres;

conos de cumbres, horror de los infiernos,

los volcanes, los reyes, los gobiernos,

son para la vida universal que yo amo

y no para matar razas y hombres.

Para el desastre hay que oponer el alma;

a la indigencia abrir nuestro tesoro,

y ahora que alumbra, en calma,

el sol, los restos de aquel toro de oro

que adoraba el taaleño como Israel el becerro

en los vastos desiertos, lloremos por los muertos,

por el hombre, el águila y el perro.

También lloró el volcán. Y fué su llanto

de lágrimas de oro, de besos de quebranto,

y de terror,

después que vió a sus vírgenes completamente yertas,

después que vió a sus islas completamente muertas,

Y sobre todo, muerto para él, todo el amor.

Mirad. No tiene fuego;

su cumbre está violada, su entraña carcomida,

perdió el Coloso vida,

de tanta vida en flor, como extirpara luego,

y loco de vergüenza y de arrepentimiento,

va hundiéndose, va hundiéndose,

la mismo que un perfume deshecho por el viento;

reuniéndose;

plegándose como una multitud plegárase en un templo,

o como van los pájaros enfermos a su nido,

para gemir:--¡Oh, Césares, miraos en mi ejemplo!

para gritar:--¡Oh fuertes, yo muero arrepentido...!

Parnaso Filipino Antología de Poetas del Archipelago Magellanico · 第 45 / 368 题