LENA HAZE EL PROLOGO

Terrible cosa es que no se pueda (sino por marauilla)

hazer colada que no llueua. No ay ya biuir en este mal

Mundo, pues, como el lobo, tanto empeora quanto más

envegece; bien necio es quien de ti se fia[746]. Qué

se hizo aquel cortés respecto que la buena memoria de

mi madre de su tiempo me contaua? iziendo que como se

via vna persona de edad, fuesse quien fuesse, andauan

las reuerencias hasta el suelo; siendo en todas partes

bien vista y acariciada sin nunca hallar puerta cerrada:

porque se biuia a la buena, sin las falsas sospechas que

ay el dia de oy. Creo que m'engendró la desgracia, y

que si tuuiesse en las manos oro, se me bolueria plomo,

pues no pesco con mis designos sino mordedores cangrejos

que me destruyen. Entré (que no deuiera) en casa de

aquel maldito Ceruino, a mostrar a la señora Marcia, su

muger, ciertas galanterias de que suelen gustar las damas

curiosas como ella, y al punto de concertarnos sobreuino

el mal hombre, y sin más, ni más, llamandome de vieja

hechizera, alcahueta, encoroçada, con otra sarta de

injurias (que por mi crédito y honrra callo) me dió tal

granizo de torniscones, que a sus pies cayera muerta a

no socorrerme en la tempestad vna buena persona que le

detuuo; mas alcançandome con vn puntillazo, dió comigo

por la escalera abaxo, donde perdí mi hazienda, y aun la

gana de recogerla, porque se daua tal priesa con aquellas

manos de osso (en la picota las vea), que la fin de vna

puñada era principio de otra mayor; y assí me salí a la

calle del Rey más que de passo, con dolores de bolsa y

coraçon, que aun me duran por todo el cuerpo. Mas no lo

siento tanto como auer perdido vna recepta de agua de

rostro que me valiera vn tesoro; porque bastara a hazer

hermosa a la más fea de Guinea, la qual me acabaua de

dar vna deuota persona, diziendome auersela tomado a vna

Condesa de no sé dónde, para quemarla, y que despues,

viendola tan perfecta, de la stima se auia arrepentido.

O quién la supiera! Pareceos bien, señores, el daño que

aquel descomulgado me ha hecho? Mas a fe que tiene que

hazer con gata que trae pelada la cola. Estoy por yrme

a la justicia (si la ay en la tierra) y querellandome

d'el diziendo que me ha hecho fuerça y robado mi hazienda

en su casa, hazer que me la pague con las setenas. Mas

probe de mí, de qué me seruirá? Pues, por el maldito

fauor, en lugar de castigarle, aunque muestre la vandera

rota (digo las molidas espaldas), darán más crédito a su

mentira que a mi verdad. Loca sin juizio, qué digo? Por

qué no le daré de mi propria mano la pena y castigo que

merece? Este es el más sospechosso animal que sabemos, y

al presente está tocado de tan rauiossos celos, que se

le comen biuo. Ha sido casado dos vezes, y de primera

muger tiene vna hija llamada Cassandra, de diez y seis

a diez y siete años, encerrada en vn aposento como vna

muda; tan escuro, que a medio dia se la pueden dar buenas

noches; sin consentir que trate con nadie, diziendo

que la donzella es como flor cubierta de rocio, que

por poco que la toquen se marchita. Cada dia visita la

orina, dando a entender (por amedrentarla) que en ella

conosce el humor pecante. No quiere que coma bocado de

carne fresca, porque halla que solicita y despierta el

apetito de la salada; y de la miseria que la embia para

sustentarse haze antes anotomia, temiendo no aya dentro

alguna contraseña. Si meten alguna cesta de paños o de

otra cosa, lo rebuelue de abaxo arriba; porque vna Reyna

de Escocia (dize) s'enamoró de su enano, y que dentro de

vna canasta se le metieron en su cámara. Quiere que los

criados hablen como por señas, porque no los oyan las

mugeres, guardandolas como si fuesen yeguas del relincho

y salto del cauallo. Con esta segunda muger se casó poco

ha, por ser hermosa y de buen linage; y pareciendole

temprano, aun no se atreue a estrecharla tanto como

querria, aunque no se pudo yr a la mano quando me hizo el

tiro que os he contado. No niego auer ydo con intencion

de hazersele como él merece, porque vn Cauallero, que

está apassionadissimo por ella, me encomendó que la

procurasse dar esta carta, y aunque no lo hize, a lo

menos cumpli con arriesgarme a lo que me vino, y assi

él, considerando no auer quedado por mí, restaurará (sin

duda) mi pérdida, de manera que con tan buen premio

como el que espero me serian buenos al mes vn par de

tales encuentros. Pero para que la suerte no me salga en

blanco, lo que haze el caso es procurar (ya que no pude

seruirle por mi pico) que se haga por tercera persona.

Mas si mientras busco gato que me saque la castaña del

fuego, y voy poniendo liga al paxaro, este gentilhombre

muda de pensamiento (como es costumbre de los enamorados

de ogaño) no lo perderé todo? No, pues quando no me diere

de comer en su casa, no me faltará de cenar en otra, con

la mesma empresa. Yo soy como la balança, que se inclina

a la parte que más recibe, y como cera, que aunque tenga

imagen, como se le carga sello, dexa la primera y toma

la forma dél. Harto he biuido para saber biuir. Es lo

bueno que al punto comprehendió la buena señora a lo que

yo yua; que a las que son tan discretas el diablo se lo

pone delante. Qué haré, pues, yo ahora? Piensa bien,

Lena, piensa y repiensa, hasta que con su verguença le

hagas andar como el que tiene pintado el baruero mi

vezino, que fue comido de sus proprios perros; helo de

hazer si pensasse morir en la demanda. No es persona la

que no sabe hazer bien y mal; quien la haze la espere, y

la metad del camino está andado, porque los celos hazen

a la muger más facil de rendir. Mas entretanto, ya que

(transportada de colera) he echado mis verguenças (y las

agenas) en la calle, dandome a conocer por solicitadora,

agente o tercera (que algunos necios llaman, a l'antigua,

alcahueta), vituperando esta sarta que traigo al cuello,

quiero contaros vn Erasse que s'era (y el bien para

nosotros sea, el mal para la manceba del Abbad) digo

de parte de lo que por mí ha passado. Ante todas cosas

fui donzellica niña, hasta que de doze años, cegandome

el demonio (nunca se lo perdono), me enamoré de un moço

de casa, que era como vn pino de oro, y auiendome a los

treze años pegado el mal de los dos baços, viendome mi

madre ydropica, a gran priesa (por su honrra y la mia,

que siempre la he guardado como los ojos de la cara) me

casó con vn hombre de más edad y templança que para la

mia era menester, y assi, no pudiendo sufrir sus buenas

costumbres, me le desapareci, y de lance en lance fui a

dar comigo en Napoles, donde (auiendo estado en opinion

de donzella, como tres semanas, en compañia de cierta

viuda muy recogida (la qual me instruyó aossadas), vn

mercader, persona honrrada, me tomó a su cargo, y al

cabo de pocos dias (no faltandome ya quien me alentasse

a biuir a mis anchuras) me resolui de tomar casa de

por mí y puse tienda abierta de cortesana; y assi

continué la mercancia como poco más de treinta años.

(El que estuuo allí en tiempo del buen Duque de Osuna

se acordará de la Buiza, que asi me llamauan entonces);

y despues de mil baiuenes, prosperidades y mudanças,

auiendo rematado mis prendas, haziendo como el marinero,

que facilmente echa a la mar lo que del pasagero ha

reciuido, se me desapareció, como humo, en dos dias,

quanto en tantos años, por medio de mi pertinaz pecado,

auia adquirido, quedandome solamente con los achaques

que acompañan siempre a las de aquella profession; que

quando más bien paradas, tienen vn pie en su casa y

el otro en el Ospital; no bastando al fin (quando más

prosperamente se ha nauegado) quanto pueden acumular

para emplastros y çarçaparrilla. Y assi, viendome

pobrissima, oluidada y sola, començandome la enojosa

vejez a amenazar[747] y saltar a la cassa, embotadas en

ella (por mi desgracia) las herramientas del miserable

trato, me boluí a Valladolid (mi cara y desseada patria),

y viendo esta Corte tan destroçada y transida, que más

me parece capitulo general de alquimistas que lo que ser

solia, acordé de tomar este oficio, con quatro camas

que alquilar, que me es como natural: porque siempre

la ramera, tercera muere o mesonera. Auiendome antes

informado de que en ningun otro trato se hazen tantos

negocios de honrra y prouecho como en éste, aunque

corriendo muchas borrascas de las que os he contado. Lo

qual siento menos, viendo por este medio tan insigne

auditorio, para lo que oyreis. Tened paciencia (os

ruego), que no será tiempo perdido.

Orígenes de la novela, Tomo III · 第 469 / 502 题