Preguntanme quién soy; no oso publicallo;
Del poco que meresco, nasce este temor;
Podria ser tambien, de ser nueuo pintor.
Vos respondereys, pintura, lo que callo;
Que yo detras me escondo, a ver si hallo,
Demas de la correa, quien haga el reprehensor,
O le detenga allí la embidia en lo peor,
Para del fauor y bien gratificallo.
Pero, sacra Musa, tú que al sacro canto
Al alto amor y fuego tanto me inflamaste,
Aclara las tinieblas de la enferma vista,
O toma las armas, para herir de espanto
Los ojos que contemplarte no dexaste
Y á los pies que no entraron en tu lista.