[_Lyd._].--Por cierto tú me has contado grandes cosas, y
aunque yo siempre pretendi apartar a Floriano desta cosa,
pero pues ella es tal, y la cosa va tan trauada, no culpo
a Floriano, pues como mancebo le prendio el amor, y como
cauallero sabio se ha empleado tambien, que si el padre
de ella huelga, todo yrá encaminado por Dios, y no tendre
por tan vana la ganancia de nuestra jornada, en lleuar
tal señora a los vassallos del duque.
_Mar._--Ay verás cómo, aunque a harto peligro mio, pero
mis passos guiaua Dios en seruicio de tan buen cauallero.
Y quiero que sepas que Lucendo, el padre della, con ser
cauallero de tanta estima y casta y poder en el reyno,
y con ser vno de los más sabios que oy tienen ditado en
España, quiere y tiene en tanto a la hija, que no pensará
que errará en cosa que haga; y hecho, qualquier cosa le
perdonará ligeramente. Pero bien tengo yo por mí que,
aunque he sido yo harta parte para poner la en el grande
amor que tiene a Floriano, que ni yo, ni él, ni todo el
mundo la harán caer en lo que Floriano querria de ella
luego. Y sey cierto que ella está de las enamoradas y
penadas de amor de Floriano, que jamás amor prendio. Pero
está la más casta y constante en el no errar en tal caso
que oy ay donzella en el mundo, la menos combatida, y la
más recogida, y la más guardada que sea.
_Lyd._--Por tanto me confirmo en más pensar que nos
la tiene Dios para que nos mande y la siruamos, y con
razon, pues pocas tales flores tendra oy el mundo. Dime,
Polytes, duerme aún?
_Pol._--Mas ya se viste, y salgo a que se vista el
capellan a la missa, que la quiere oyr.
_Lyd._--Pues entremos, señora Marcelia, que ya ha mucho
que te detienes.
_Mar._--Oyamos, si mandas, qué es lo que dize, que
hablando está, y no nos ha sentido.
_Flor._--O venturoso Floriano, cómo es poco el plazer
que muestras para tu tan gran gozo! O mi señora Belisea,
y si este sospiro te fuesse a dezir como estoy en tu
contemplacion! pero bien sé que te deuo más y más, y
mucho deuo a Justina, en gran cargo soy a la buena
Marcelia, y no lo perdera en mí. De manera que Polytes
y Justina tengan bien con que me seruir, pues los casé,
y me lo mandó mi señora, cuyo es quanto tengo, y el
señorio con ello. Y a Marcelia yo la dare con qué en su
casa, mientras viuiere, tenga por qué se acordar de mí.
Y a todos los de mi casa quiero hazer mercedes, para que
cada vno segun es ansi sienta parte de mi alegria, pues a
todos los de mi casa tengo obligacion; que me siguieron
sin pedirme dónde yo yua, y me han servido honrosamente.
Yo quiero que todos vean qué señora tienen, porque yo
la tengo. Y a mí me quiero yo tractar no como mio, sino
como cuyo me conozco. Por manera que con la mejoria de mi
salud y con mi buena ventura, crezca el bien y gozo de
toda mi casa. Pajes, pajes, quién estay?
_Lyd._--Señor, aqui estoy yo, que agora entro con
Marcelia.
_Flor._--Que ay está Marcelia? bien me daua el alma
que cosa de mi señora Belisea estaua cerca de mí, de
cuya participacion crescia tanto mi gozo. Llega te acá,
llegate acá, que ya te veo, que como a tercera de mi bien
te tengo de dar vn abraço; y no te me enojes, que todo
nasce de buen amor.
_Mar._--A la fe, sí, sus abraços me mantendran!
_Flor._--Qué dizes, mi Marcelia?
_Mar._--Que me paresces adeuino, pues agora vengo de en
casa de mi señora Belisea, y aun si bien supiesses qué de
secretos te traygo!
_Flor._--Cata, hermana, que el coraçon amante muchas
vezes adeuina. Pero dime, dime, qué me traes?
_Lyd._--Da me licencia que me salga, porque te querra en
secreto esta dueña.
_Flor._--No quiero que te vayas, sino que, pues es cosa
de mi señora, lo oyas todo, para que te confundas viendo
del bien que me pretendiste siempre quitar.
_Lyd._--Por el fauor y por la reprehension (pues veo que
tú acertaste e yo sali errado) te tengo en gran merced lo
que me has dicho agora.
_Flor._--Pues oye y calla; dime, Marcelia hermana, queda
buena mi señora?
_Mar._--Buena, y más tuya que podras creer; porque esta
mañana me mandó que te lo certificasse y jurasse ansi.
_Flor._--Ay, qué poco me monta que ella lo diga, si ansi
no es!
_Lyd._--Oye, señor, a Marcelia, y cree a lo que tu señora
dize.
_Flor._--Ay, Lydorio, que muy con razon me riñes mi
mal hablar, y aun quisiera que con peores palabras me
retraxeras de lo que el orgulloso plazer hizo desmandar
mi lengua.
_Mar._--Pues oye, señor, lo segundo que te manda tu
esposa dezir, que aunque esté Lydorio delante lo dire,
pues son ya embaxadas de muger a su marido, aunque
tambien hasta os besar a entramos las manos por mis
señores no te deuria a ti llamar marido y señor de mi
señora.
_Flor._--Anda, Marcelia, que sin besar las a entramos
lleuarás de mí las mercedes, y di.
_Mar._--Pues agora que no es tiempo de hablar te por
circunloquios, ni guardar secretos en esto, digo que tu
esposa no ve la hora que la veas y te vea. Y ansi te
embia a dezir que no faltes para la hora que te mandó,
y en señal de tu esposa te embia como a su esposo este
anillo, que yo le vi quitar del su dedo del coraçon,
y que quiere que luego te le pongas tú, para que de
tu mano, quando vayas, ella te le tome por tuyo. Esto
es lo que me dixo, con otras muchas cosas. Y queda me
aguardando, que antes de yr a mi casa tengo de boluer a
darle cuenta de lo que he hecho, y sepas que ya me dio
mercedes de desposada. Agora he dicho mi embaxada; dame
licencia, porque ando desmayada de çanquear en ayunas, y
tambien es hora que tú ya comas.
_Flor._--Tus buenas nueuas he recebido de grande alegria,
y quiero hazer lo que me dizes en comer, y aun quiero
forçarte a que comas conmigo oy.
_Mar._--Señor, aurás me de perdonar, que no soy para tu
mesa sin grande nota, en especial que me aguardará mi
señora Belisea; por esso mira qué mandas que le diga, y
dame licencia.
_Flor._--Pues que ansi quieres, te ruego que le des este
papel, en que lea hasta que yo vaya a mi glorificacion
a cumplir su mandado. Y quiero que le digas que esta
mañana, en su contemplacion occupado, yendo la mano
escriuiendo lo que la mente yua pensando, al cabo salio
essa lauor, la qual no sé qué es, ni aun lo he leydo,
más de como lo he contemplado y lo hallé escripto de mi
mano, y que poco ha que lo acabé de escriuir. Y en pago
de tus trabajos, quiero que te den (porque me dizen que
tienes vna hija para casar ya), para en dandole marido,
treynta mil marauedis, y tú, Lydorio, harás la cedula, y
que le acudan con ellos el dia que la madre la entregue
a su marido. Y más quiero que, si a dicha la casare con
persona de mi casa, que tú, Lydorio, seas padrino, y le
des para ayuda de los vestidos a entramos otros veynte
mil marauedis, los quales tú tomarás de mi recamara, y
dar se los has de tu mano a la de ellos. Y quiero que
les hagas la costa del dia de su boda, como de tu mano,
honrosamente. Y a Marcelia dar le has vna librança de
veynte cargas de trigo, que se las den esta semana, para
mantenimiento de su casa deste año, y oy la lleuen de
comer de mi plato, porque no haurá guisado nada andando
en mi seruicio, y luego la den cinquenta ducados para sus
menesteres, y perdona.
_Mar._--Tus illustres manos me has de dar por mi señor.
_Flor._--Anda, hermana Marcelia, que no dexaré de siempre
te fauorescer; ve con Dios. Y tú, Lydorio, dame presto
de vestir, oyre missa, y luego me den de comer, porque
quiero yr oy a palacio, que ha dias que no fuy allá.
_Lyd._--Yo salgo a dar obra en todo. Tú, señora y hermana
Marcelia, huelgo que lo ha mirado Floriano bien contigo,
y porque por mí no lo perderas, mira quién te lleuará los
dineros y la cedula del pan, y más la del casamiento de
tu hija; que para buen pro, de sobremesa te lo lleuará
Fulminato, que es mucho tuyo, si quieres.
_Mar._--Mas antes bastará que los lleue Polytes, o si no,
quien tú mandares.
_Lyd._--Pues yo lo embiaré, aunque lo dexes en mi
credito. Y tú tracta de casar la hija, que yo haré lo que
su señoria me mandó, de muy libre voluntad por cierto.
_Mar._--Nuestro señor te lo pague; que bien conosces
que tengo necessidades de pobre viuda, que luego tienes
intento de dar me la merced, asituada por el que Dios en
todo prospere, y pues que tienes que hazer, y a mí no me
falta, con tu licencia te encomiendo a Dios, y me voy.
Pero o, vala me Dios, y si todo esto sale verdad, en buen
ora entró esta gente por mis vmbrales. Yo me voy a mi
casa a esperar la vaquilla con la soguilla (como dizen)
y si juegan a luego toma en lo de agora, yre alegre a
ver a Belisea, y tendre esperança de lo venidero. Y esta
mi alegria quiero desde agora enfrenar con temperancia,
porque de la mucha alegria y gasajado mio no sepan
todos mi riqueza, y sabida, no me tracten de la muerte.
Porque diz que no ay vida más contada de dias de la del
rico, en especial de los que pretenden dél más su moneda
que dexará que no los consejos que les dará; y es bien
escarmentar en cabeça agena. Porque a Celestina (segun
dizen) los dones de Calisto con la cobdicia de los que la
tractauan, le quitaron a ella la vida, y a ellos ellos
la justicia en castigo. Que dado que ella fue sagaz para
los otros, alomenos no lo fue para sí en ganar y guardar;
porque más prudencia quiere el guardar lo ganado que el
allegar lo incierto. Y ansi los hombres que preuienen sus
cosas, las menos vezes las yerran; porque dizen: hombre
apercebido, medio combatido. Y con esto encamino para mi
casa, loando a Dios.