FULMINATO, LYDORIO, FLORIANO.

[_Ful._]--O, reniego de Venus y aun de mí si aquellas

bagassas no me lo pagan, y si no tengo por mí que me

tenian entrampado, que por secreto que sali, aun vuo

gente para mí. Pinel como visoño haria rostro y harianle

criba. Perdonele Dios, que era buen mancebo. Y aunque él

fue por mi causa allá, no tengo yo culpa de su muerte,

pues no deuiera él de hazer más que el compañero. Ya, ya,

no más de noche, que aunque bien sé que no me alcançaron,

aun pienso que me hirieron. Muchos me parescieron; nunca

en tal peligro me vi de veras. Quiero oy llamar mi dia

primero, y buscar cómo mi huyr no menoscabe a mi estima,

pues ya bien me atreuere a correr el palio. He alli a

Lydorio y muy denodado. Aun el diablo seria si acá saben

ya de la muerte del triste de Pinel y de la huyda del

gozoso Fulminato.

_Lyd._--O, qué malo eres de descubrir, Fulminato!

_Ful._--Si es cosa de armas dime el qué, y por dónde

comience, que verás si halla defensa esta Valenciana.

_Lyd._--Anda, que pones gran dubda en tu ánimo con andar

tan preuenido en acometimientos de armas. Porque pocas

veces vi perro que bien apresasse que mucho ladrasse.

_Ful._--Agora lo vieras qué passé.

_Lyd._--Qué fue?

_Ful._--En el doblar de campanas lo sabras, por vnos tres

que no conosciendo mis golpes, me acometieron solo.

_Lyd._--Si ansi es bien te fue, pues solo y sin armas te

libraste; pero vamos a Floriano, que ya ouiera de auer

cenado y espera a ti para encargarte sus negocios.

_Ful._--Vamos, que descreo de Mars si no se concluyan

presto estos negocios, y a aun costa de más de tres

cabeças.

_Lyd._--De aues seran; pero entra passo hasta ver si

duerme.

_Ful._--Agora os digo que estamos todos de vn son; y

cantando está, oye, oye.

LAMENTACIÓN DE SU PENA, DIRIGIDA Á SU SEÑORA, LLAMANDO

FLORIANO LA MUERTE

Salga la voz lastimera

publicando mi passion

y tormento;

salgan mis sospiros fuera,

que riesguen mi coraçon

al momento;

abranse ya mis entrañas

si tú, dama, eres seruida,

y verás

las mis bascas tan estrañas

y dolor tan sin medida

que me das.

En el campo del amor

yo sin armas desafio

al que dixere

auer tan ygual dolor

ni tormento como el mio,

ni se espere;

porque yo, triste, penando

ni espero gualardon

ni soy creydo,

y mi pena publicando

siempre cresce la occasion

de ser perdido.

Toda pena desta vida

con la mia comparada

gloria es.

O, muerte no fenescida,

o, vida desesperada,

qué me quiés?

Di me en qué te aya offendido,

muerte buena para mí,

pues me huyes;

pide licencia a Cupido

que a él vengas y a mí

si concluyes.

Ya me falta sufrimiento,

pues tanto cresce mi fuego

tan rabioso;

ya mis dolores no siento,

y a tino voy como ciego

sin reposo;

porque do quier que ya fuere

yre la muerte buscando

con clamores,

pues mi tan querida quiere

estar se siempre ceuando

en mis dolores.

Orígenes de la novela, Tomo III · 第 239 / 502 题