Claudina, cobdiciosa del logro quotidiano, sale de su
casa a visitar sus deuotas. Passa por casa de Cornelia
e Orosia, a las quales promete de dar sendos amigos, y
en el camino, tornando a su casa, topa con Libertina su
criada, con la qual va por la calle de Theophilon e halla
a la puerta a Siluerio, con el qual se embia a encomendar
en Philomena, etc.