[_Pol._]--Despues que mis ojos temerariamente miraron
aquella diana figura, ante quien no eran dignos de
parescer, ay de mí, que siento en lo secreto de mis
entrañas continua guerra, sin rostro de ninguna paz. O
desdichado de ti Policiano; ¿qué es de ti, adónde pusiste
tu libertad? Es possible[503] mitigarse con los diluuios
de mis lagrimas el fuego que mi corazon abrasa.
O amor, insanable enfermedad, o seuero e cruel cupido,
pues con tanta crueza hieres a quien te sirue, qué será
de aquel que te enojare? O infelix nocturno dia en que
mis ojos te miraron, Philomena, pues me succedio junto
mirarte y el perdimiento de mi libertad. O eclipsado de
mí, a quién boluere mis ojos en absencia de Philomena
que es la lumbre dellos? Con quién me consolaré, pues me
mata todo género de consuelo? Quién dara rastro de vida á
quien biue con tan dulce muerte? O Philomena, Philomena,
si supiesses mi dolor imposible es que mouida con piedad
no dixesses: cuytado de ti Policiano. Pues si de mí
tienes compassion en la muerte, para qué quiero yo de oy
más[504] la vida? pues cuytado yo, si muero, que sé yo si
tú mi señora te sirues o te desplaze? por fe tengo que el
subjecto e fuerças que me ha dado naturaleza, no son para
más que padescer por ti mi señora. Pues bienauenturada
passion que tan alto tiene el objecto. Moços, moços.
_Sol._--Señor.
_Pol._--Ven acá, amigo Solino, ayudame a sentir mi mal.
_Sol._--Y qué mal tan grande tienes que a solas no le
puedas passar?
_Pol._--O loco insensible, pues en las piedras haria
sentimiento lo que mi solo coraçon padesce.
_Sol._--Mas de veras, señor, qué mal es el que tanto te
duele? dimelo, que si es dolor affable, no puede faltarle
remedio. Ha te mirado algun basilisco? o aojote alguna
hechizera?
_Pol._--Quien tiene poder en la vista para sanar la
enfermedad de la muerte puso los ojos en mí y ha puesto
en cuentos mi vida.
_Sol._--Pues al hombre dichoso la puerca le pare perros.
Yo juro al sancto martilojo que has topado con alguna
putilla.
_Pol._--Qué es esso que dizes?
_Sol._--Ya es dicho, señor. Por la fe en que creo, que
estás dessemejado. Dime tu mal, si a ti te paresce que
tiene remedio y no me tengas suspenso con tu callar.
_Pol._--Qué remedio puede tener dolencia que sana con la
muerte?
_Sol._--Arriedro vaya tan mala cura, pues si con morir se
sana, que será el fin peor de tu enfermedad.
_Pol._--Lo más malo que ay en mi mal es quedar con la
vida que yo biuo.
_Sol._--Y lo mejor?
_Pol._--Morir en seruicio del amor.
_Sol._--Y esse amor qué premio da a quien por seruirle
pone la vida?
_Pol._--Satisfaze la voluntad del amante, que de penar
toma sabor, y al fin corona sus martires de aquella
gloria suaue que para ellos tiene aparejada, cuyos
fructos son dignos de todo precio.
_Sol._--Ora pues a tu sabor; finalmente quieres dezir,
señor, que eres enamorado?
_Pol._--Sí, y con la más alta afficion que en coraçon
humano pudo caber.
_Sol._--Saluo el guante.
_Pol._--Cómo es esso?
_Sol._--Digo, señor, que dichoso tan buen amante; y tiene
nombre la señora?
_Pol._--Nombre de tanto merescimiento, que no ay hombre
digno de traerle en su boca.
_Sol._--Ora pues, señor, hablando con honor de nombre tan
reuerendo, me di quién es essa dama, y entendamos en tu
remedio, que por los euangelios es lástima uer tu gesto
despues que andas en esso enbeuido.
_Pol._--O mi Solino: quánto es mayor mi sentimiento que
las señales que en mí parescen; dime, Solino, dueleste de
mi mal?
_Sol._--O, pese a la fe de los moros, si me duele me
preguntas? más me pesa tu pena que si fuesse propia mia.
_Pol._--O pue[505], y cómo es poco el sentimiento que en
ti paresce!
_Sol._--De puro discreto no te doy a entender la pena que
rescibo, porque mi sentimiento no enternezca tu dolor.
Cuenta me, señor, qué fue el principio de tu mal e mira
lo que yo puedo y dexarás todos temores.
_Pol._--O Solino, mi fiel criado, pues ya me determino
de poner en tu pecho mi tan profundo e secreto dolor,
ruego te por la fidelidad que me deues, no como temeroso
criado, sino como muy fiel amigo, que siempre en ti sea
tan secreto quanto en mi pecho hasta agora secretamente
me ha dado tormento. E mira que oy siendo señor me hago
tu esclauo, pues en dar te mi secreto no te doy menos
que mi libertad; y debaxo desta confiança has de saber,
mi Solino, que ha pocos dias que passando yo a la huerta
de los cipresses por mirar la ribera que muy apazible
estaua, entre los naranjos y limones, vi acompañada
de ciertas donzellas vna que a mi parescer priuaua al
Sol de su resplandor phebeo: de cuyo ojos y aspecto
inuisiblemente salio vna saeta que trauessó e rompio lo
secreto de mis entrañas, e dexó tal mi coraçon, qual mi
debilitado aspecto con enfermos indicios publica. He
tolerado mi pena con el silencio posible, pero quién
tendrá el fuego en su seno sin que se abrase e le duela,
y el dolor no le consuma? vn rezio diamante se ouiera
quebrantado con los golpes que este mi triste coraçon
ha padescido, e no sé si mi mal tiene termino en que se
acabe.
_Sol._--Ora, señor, todo amor es vn pleyto ordinario que
al fin tiene sentencia: e como sea muger en cuyas manos
tu justicia se aya de sentenciar, o viento, o ventura, o
dineros, o ruegos, sé cierto la haran torcer la vara, por
muy derecha que la tenga.
_Pol._--O mi Solino, que tan firme la hallo en
aborrescer, quanto yo me siento en amar.
_Sol._--Esfuerça, señor, no desconfies por semejantes
disfabores, que no ay cosa tan facil que de su grado
se caya ni tan difficil que con la perseuerancia no
descubra alguna facilidad. Mayormente que los fauores
del amor estan cubiertos con essos sin sauores, para que
los enamorados estimen las dulçuras quando vengan. De
manera que nunca amor dio plazer sin çoçobra, ni descanso
sin trabajo, ni avn fauor sin azedia. Dime por mi vida,
señor, el nombre de la dama, no temas de mi fidelidad.
_Pol._--O coraçon mio!
_Sol._--Grande es la pena que muestras en nombrar a quien
tienes por señora. En opinion contraria biues de todos
los que bien aman.
_Pol._--Ansi mi dolor enamorado es contrario del que mata
a todos.
_Sol._--Cómo ansi?
_Pol._--Quanto es contrario el fuego que me abrasa del
agua que a los otros enfria, porque no ay amor sin
refrigerios, ni avn trabajo sin esperança de premio, sino
este que a mi triste coraçon atormenta.
_Sol._--Señor, pues no me dizes cómo ha nombre tu señora,
dime cómo se llama tu pena?
_Pol._--Philomena.
_Sol._--Sancto dios, con buenos ojos la miraste, pues tan
bien[506] te parescio.
_Pol._--Qué dizes, asno? paresce que mi afficion cubra
algun defecto que en ella aya.
_Sol._--No digo yo tal. Pero más fuerte era Troya, y fue
pisada de los Griegos: agora confiesso que tengas razon
de tener passion, pero no de estar desconfiado.
_Pol._--Si ay algun rastro de confiança en mi salud,
conozco ser yo pusillanimo; di, nescio mal mirado, qué
proporcion hallas de mí a Philomena sino la misma que ay
de lo finito a lo infinito e de lo soñado a lo verdadero,
e de lo biuo a lo que está pintado?
_Sol._--No dara vna sin otra.
_Pol._--Qué dices?
_Sol._--Digo, señor, que a vna muger derribarla con otra.
_Pol._--Cómo es esso? quién ay tan fuerte como
Philomena, para que en sus ojos offensiuos pueda poner
resistencia?
_Sol._--Mira, señor, la fortaleza feminil. Porque muchas
hembras vimos, conoscimos[507] cuyas honestidades de
grandes muros e contramuros fueron guarnescidas y
torreadas, y del primero o segundo tropel batidas y
aportatilladas: lee las escripturas antiguas y hallarás
notables cuentos de hembras por amores infamadas cuya
honrra[508] dende la cuna començaron a estar guardadas.
Mira a la hermosa Helena con Paris, a Dalida con Sanson,
a Bersabe con Dauid. Estas todas matronas illustres
fueron o tan recatadas y miradas como Philomena, pero
heridas de la saeta enerbolada de Cupido mostraron bien
su femenil flaqueza. Comiença, señor, a poner artilleria
contra el muro que tan fuerte te paresce, y bate con
destreza e confiança la torre que más se te deffendiere,
que ansi se batio y assolo la fuerte ciudad de los
cartaginenses y la famosa Roma fue abrasada, cuyos
contrarios y enemigos con sola tu pusilanimidad boluieran
las manos en la cabeça.
_Pol._--Mira, nescio, esse Paris, y esse Sanson, y esse
Salomon que dizes, acometieron con armas yguales, e sin
que de la vna parte ouiesse[509] conoscida ventaja; no
auia entre ellos la disparidad tan grande como entre
mí e mi señora, pero cuytado yo, qué castigo ay en el
mundo con que yo pagasse la temeridad de solo mi loco
pensamiento?
_Sol._--O sancto dios, y cuánto tienes abatidas las
inclinaciones, despues que el amor te hirio! Si Philomena
es illustre, tú no eres Cauallero? si ella hermosa, a ti
falto te naturaleza? si copiosa en patrimonio, andas tú
de puerta en puerta? o, por Dios, señor: no te confundas
con la ymaginacion muy alta, ponla en vna medida
razonable para que como varon tengas osadia de acometer,
e acometiendo sepamos a quántos estados ay agua.
_Pol._--Dios te consuele, Solino, que tanto me has
consolado. Pues dime tu parescer, tú que hablas con
libertad. Dame consejo, pues vale mas errar[510] por el
tuyo libre, que acertar por mi parescer apassionado.
_Sol._--Señor, el primero acometimiento desta batalla
deues hazer con una carta en la qual procura de pintar
alguna parte de tu dolor, aunque no tan al natural quanto
en el ánima le sientes. Haziendo lo que es possible para
que sepa Philomena ser la causa de tu mal. E daremos vn
sano remedio, como esta venga a tus manos; y no se diga
por ti que eres enamorado y que no lo sabe ella.
_Pol._--O dificultoso remedio. Qué sé yo si mi carta
que es la suma de mi secreta passion, andará en manos de
quien me cause mayor dolor con infamia que el primero que
hizo el amor?
_Sol._--Cómo ansi?
_Pol._--Alterada mi señora con carta mia, vendra mi
secreto en el vulgo.
_Sol._--No temas, señor, de caer en semejante peligro.
Porque las damas illustres son de naturaleza recatadas,
e si Philomena no lo fuesse, por el mismo caso deue ser
aborrescida. E siendo ella tal, tendra más auiso de
callar, quando más alterada, que tú de no gemir quando te
sientas penado. Escriue, señor, que aunque aprouechasse
poco hacerlo, menos aprouecharia dexarlo.
_Pol._--Ora yo me determino de te dar auctoridad, viendo
que compasion te ha mouido a remediarme. Yo me entro a
escreuir, y tú vete a reposar, pues para mí solo se ha
quedado el tormento.