PACIFICO

Ed a suo comodo.

(_La Lena_, a. III, sc. VII).

_Opere Minori in verso e in prosa di Lodovico Ariosto, ordinate e

annotate per cura di F. L. Polidori._ Tomo II. Florencia, ed. Le

Monnier, 1857. (Pág. 320).

[486] «_Ramiro._--Vea yo á Vs. ms. señores de dos grandes ciudades.

«_Macias._--Qué tan grandes, por vida mía?

«_Ramiro._--Por lo menos, como la de Sumtien de la China, que (si no

miente el que lo escriue) ha menester un hombre, para atrauessarla de

puerta a puerta, caminar con buen cauallo todo vn dia sin pararse (esto

sin los arrabales, que son otro tanto), y es de tanta gente, que en

media hora pueden juntar doscientos mil combatientes, los cien mil a

cauallo». (Pág. 429).

Parece clara la alusión satírica á la _Historia de la China_ del

P. Mendoza, y á la carta del _Soldado de Cáceres_, que contra ella

escribió el Condestable.

[487] _Teatro popular. Novelas Morales para mostrar los géneros de

vidas del pueblo y afectos, costumbres y passiones del animo cō

aprouechamiento para todas personas... Por D. Francisco de Lugo y

Dávila. En Madrid. Por la viuda de Fernando Correa Montenegro. Año M.

D. C. XXII. A costa de Alonso Perez._

(Reimpreso por D. Emilio Cotarelo en su _Colección Selecta de Antiguas

novelas españolas_, Madrid, 1906, t. I.)

La novela del médico de Cádiz es la sexta de las incluídas en el tomo.

[488] Vid. pp. 392, 396 y 407: «No soñaua el que pintó niño á Cupido,

porque propiamente el amar es de los moços...».

Quicumque ille fuit, puerum qui pinxit Amorem, Nonne putas miras hunc

habuisse manus...

(Propert., Lib. II, eleg. IX).

[489] Como la siguiente, que es de origen esópico y también está en los

_Cento Novelle Antiche_:

«Acuerdome ahora de qu'estando un malhechor en la escalera, le

presentaron vna moza perdida coxa, para librarle si se quisiesse casar

con ella; y al punto que la vio, boluiendo al verdugo, dixo: Hazé

presto, hermano, vuestro oficio, que renquea». (Pág. 408).

[490] Compárese el monólogo de Macías (pág. 393) con el final del

primer acto de la _Nise lastimosa_:

«Con quánta fuerça, o Amor, arrojas las inuisibles flechas, cuyas

heridas se sienten en medio del coraçon, donde con ser ciego tan

incierto aciertas, derramando por las venas el oculto veneno, con

que enciendes la pureza de los más elados. Qué cetro ay que te pueda

hazer resistencia, teniendolos todos a tu dominio sujetos? Quién puso

a Troya en tanta ruina y desuentura, que d'ella no dexó casi cenizas?

Quién afeminó el robusto y fuerte braço de Hercules, y puso en sus

vengadoras manos, en lugar de la pesada maça, vna ligera rueca? Si no

tú, que escudriñando los más escondidos senos del mar, en su profundo

abismo a los mudos peces enciendes, a las aues en la region del aire

no perdonas; ni menos a los brutos animales, a quien traes en continua

guerra. _Qué braueza muestran los feroces leones, los crueles tigres,

los fuertes toros y los ligeros cieruos, quando se sienten heridos de

su flecha! Al fin, todo este mundo, y el que no vemos, no es otra cosa

sino una vnion y suaue liga con que todas estan trauadas; tú las crias,

conseruas y entretienes; por ti respiran y no se acaban; serian los

hombres peores que las fieras si tú no fuesses el cebo y alimento de

sus coraçones_». (Pág. 393).

¡Oh con cuánta crueza y osadía Sus flechas contra todo el mundo

arroja! ..........................................................

En el medio del alma siempre acierta, Este joven cruel, cruel

y ciego, De alli derrama por las altas venas, Su tósigo

mortal, su fuego vivo... ...Todos á su yugo Están sujetos,

sabios, altos, fuertes, Del poderoso rey el ceptro rico...

.......................................................... O

Troya, Troya, ¿quién te puso fuego, Y no dejó de ti ni aun las

cenizas? ..........................................................

Y tú, de Alchimena hijo valeroso, ¿Por qué la piel

dejaste leonina? ¿Por qué la fuerte maza, las saetas?

..........................................................

¿Por qué aviltaste con mujeril traje Aquel robusto cuerpo,

y ocupaste con huso y rueca aquellas crudas manos?

..........................................................

Orígenes de la novela, Tomo III · 第 68 / 502 题